
Sin poner en duda sus indiscutibles propiedades higiénicas, el gel de ducha Moussel de Legrain ha seducido desde siempre primero, por su esplendida espuma; pero sobre todo, por su atractivo aroma. Un olor que para todo aquel que lo conoce es sinónimo de estar y sentirse limpio. Pues bien, a principios de los 70s salió a la venta el desodorante Legrain Odor. En spray o en stick el nuevo desodorante se vendía en fragancias que mantenían la esencia y el concepto aromático del gel que todos conocían. Siguiendo el estilo publicitario de la época, la campaña del nuevo producto era directa he iba a lo que realmente importa cuando de desodorantes se habla, esto es, estar, sentirse y parecer limpio: ‘Para uno mismo y para los demás’.